jueves, 31 de octubre de 2013

Flores #2

Persona tras persona generan en mí la pregunta inicial: ¿Hermana, hermano, primo, tío, abuelo… Madre? No lo sé, y quizás sea algo que nunca sepa, pero de igual forma todos se trasladan a ese lugar con casi las mismas intenciones. Ambientado de esa cosa que a veces creo que sólo es pintoresca para mí, y creo que sólo para mi es tan encantador; se celebra el momento en que todos deciden ir ahí, en esa parte del día en que justo el sol alumbra de forma ideal, y realizan con esfuerzo (a veces siendo víctimas del abuso de los vivos) las pequeñas construcciones que adornan el lugar. Entierran ilusiones, entierran sueños, entierran palabras, imágenes, hasta incluso muchos –lamentablemente- anhelos de justicia. El viento, mueve los adornos coloridos y yo sólo pienso en ese día en que decidimos armar aquel ramo. Siempre el mismo día…
Pues sólo soy alguien que va a observar, y a tomar quizás las más simples y pequeñas decisiones. Quizás con eso sea suficiente…
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Un persona, finalmente, se va. Sin embargo, aquí en la terrenidad quedan aún relaciones, reencuentros, amor que se reparte a más no poder entre personas que siempre quisiste que lo hagan. Eso, definitivamente, es el cometido que nos mantiene vivos más allá de tu quietud, de tu ímpetu por querer decir, todo lo que tenías para decir, aún con el tiempo corriendo tras de ti. La magia pura que creó la esencia entre nosotros es algo en lo cual tuviste, y aún tienes, mucho pero mucho que ver; y eso definitivamente, forma parte de las cosas que perduran en el tiempo, y te hacen recordar a aquellos queridos que ya no están (como he dicho alguna vez por ahí).