jueves, 31 de octubre de 2013

Flores #2

Persona tras persona generan en mí la pregunta inicial: ¿Hermana, hermano, primo, tío, abuelo… Madre? No lo sé, y quizás sea algo que nunca sepa, pero de igual forma todos se trasladan a ese lugar con casi las mismas intenciones. Ambientado de esa cosa que a veces creo que sólo es pintoresca para mí, y creo que sólo para mi es tan encantador; se celebra el momento en que todos deciden ir ahí, en esa parte del día en que justo el sol alumbra de forma ideal, y realizan con esfuerzo (a veces siendo víctimas del abuso de los vivos) las pequeñas construcciones que adornan el lugar. Entierran ilusiones, entierran sueños, entierran palabras, imágenes, hasta incluso muchos –lamentablemente- anhelos de justicia. El viento, mueve los adornos coloridos y yo sólo pienso en ese día en que decidimos armar aquel ramo. Siempre el mismo día…
Pues sólo soy alguien que va a observar, y a tomar quizás las más simples y pequeñas decisiones. Quizás con eso sea suficiente…
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Un persona, finalmente, se va. Sin embargo, aquí en la terrenidad quedan aún relaciones, reencuentros, amor que se reparte a más no poder entre personas que siempre quisiste que lo hagan. Eso, definitivamente, es el cometido que nos mantiene vivos más allá de tu quietud, de tu ímpetu por querer decir, todo lo que tenías para decir, aún con el tiempo corriendo tras de ti. La magia pura que creó la esencia entre nosotros es algo en lo cual tuviste, y aún tienes, mucho pero mucho que ver; y eso definitivamente, forma parte de las cosas que perduran en el tiempo, y te hacen recordar a aquellos queridos que ya no están (como he dicho alguna vez por ahí).

jueves, 16 de mayo de 2013

Días negros.

La luz del sol caía sobre nuestros rostros como si fuera la bella toma de alguna película de esos directores que ahora serían bastante cool. Sonreíamos como si el tiempo no pasara. Hasta creí por un momento que así fuera, pero no. El tiempo había pasado, y bastante. Era precisamente el primer día de todo eso que había pasado, y creí que la mejor forma de sobrellevarlo sería pasando el tiempo con su compañía. Una de las mejores en ese momento, pues es de los momentos en que realmente solo las buenas compañías precisan pasar el tiempo con uno. Recuerdo recibir ciertas llamadas desde algunos lugares lejanos, agradables por cierto, me hicieron sacar al menos una o dos sonrisas quizás. La tarde pasaba musicalizada por esas canciones tristes que a pesar de serlo también alegran, o simplemente hacen más ameno el proceso. Ya se cumplía la hora, tenía que partir. ¡Qué triste continuar después de una tan surreal tarde! Pero las cosas siguen, dicen por ahí. La vida es muy corta para llegar a otra galaxia, dijeron. En el final de las cosas, bajo esa tarde de sol, con todas las palabras dichas y que faltaron por decir, en mis días negros, te extraño.

martes, 16 de abril de 2013

- Tenía ganas de decir algo pero no sabía exactamente qué. Para empezar podría decir que te extraño, o que recuerdo ciertas cosas como si habrían pasado ayer... Sería bastante sincero, pero no es por donde quiero empezar. Pensaba también en contar alguna historia sobre algo que nos pasó, de forma interesante y un poco misteriosa como me gusta, pero tampoco es ahí donde quise empezar. Quizás será que quiero decir algo y a la vez nada, pero entonces el esfuerzo de este escrito sería en vano; y no lo siento así. Tengo ganas de decir algo sobre vos, pero no me sale nada más que solo decir que te quiero, y que en muchas ocasiones, te extraño. En fin, un te quiero y un te extraño, que ni siquiera leerás en este plano, se convirtieron en las palabras exactas, que aunque no hagan honor a lo que siempre suelo tener como estereotipo de un escrito mio, ayudaron a pasar este rato en que tenía ganas de decir de 'otra forma' que te quiero y te extraño, pero sólo pude hacerlo diciendo en palabras claras te quiero y te extraño.

viernes, 8 de marzo de 2013

Malegría de Manuel.

Pensaba un poco triste si todo eso que había pasado pasó necesariamente por algún motivo en especial. Llegué finalmente a la conclusión de que pasó sin motivo alguno, por lo menos de este lado de las cosas. Pensé, por consiguiente, qué era lo que había pasado. Llegué, luego de un rato, a la conclusión que no lo sabía. Repensé, al final, qué fue lo que tuvimos en nuestro poder durante todo ese tiempo; y llegué a la reciente conclusión de que fue algo con apariencia de nada. ¿Qué es eso que motiva a que todo esto pase? Incógnita que busca develar el ser humano década tras década. Cambiantes son los tiempos, cambiantes las ideas, pero creo que las conclusiones de estas cuestiones nunca fueron de lo más certeras, aunque en cada tiempo realmente así se lo crea.


¿Por qué? y ¿Para qué? Preguntas que a diario motivan el andar de muchos. Pero simplemente es ser, y mediante el ser del ser, ser feliz. Ahí es donde me la complico.

Bastante penoso es dudar sobre lo que creo poder hacer, cuando toda la vida pensé que estaba destinado a ello. ¿Acaso es tan complicado que llegué a dudar de lo que podía ser? Sí. Y aún entendiéndolo sigo haciéndolo, lo que es posiblemente peor.

Luego medito un largo rato sobre las posibilidades existentes. Una tras otra se presentan en mi mente. ¿He descubierto finalmente los motivos necesarios para explicar aquello que me aqueja? Creo, por ciertos momentos que sí, por otros no.

Acá viene lo peor: ¿Son los que consideraba motivos de aliento, ahora re-definidos, los mismos miedos? Puede ser - me digo - tratando de reconfortarme. 

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Pensé, lo cual me pareció gracioso, que finalmente conocí la extraña malegría de la que habla él. Puedo armar perfectamente la descripción de ese bello momento en que en el apogeo de la felicidad danzante se haya interiormente esa pequeña tristeza, que algunas veces sale a la luz. Es risible para mí (pues casi todo lo es en cierta forma), y a la vez extraño. Agradable totalmente, y a la vez perturbador. Tendré que empezar a pensar en cómo cambiar la situación. Reflexiono, y creo que puedo. Y todo vuelve otra vez a su lugar.

viernes, 8 de febrero de 2013

- Era uno de esos días en los que pensaba que sería tan sólo una noche más. Caminaba sola, hacia ese lugar en donde solíamos encontrarnos los amigos todos los sábados, quizás un viernes, quizás un jueves también. Entré, miré en todas direcciones, pero no encontré a nadie. Decidí subir las escaleras para ver si desde lo alto lograba divisar alguna cabellera suntuosa, pero no hubo caso. De repente, volteo para observar algo, y ahí estabas. Observábamos aquella banda de versiones lentas, no era quizás para un día como ese pero de igual forma combinaba perfectamente con el resto de la situación. La noche seguía e interiormente seguía reafirmándome que sería casualmente una noche como las demás. Entretenida y con anécdotas sí, pero una noche parecida a otras de todas formas. Fue entonces cuando de la nada tu boca suelta esas palabras que pensé que no podía llegar a escuchar. Decías y repetías una y otra vez cosas que eran para mí bastante asombrosas y a la vez halagadoras en cierto sentido. Era extraño como lograste captar la esencia como ninguna otra persona lo había hecho en años. Hasta incluso pensé que nunca nadie llegaría a entender; a veces es difícil para muchos comprender que es lo que hay detrás de la simpleza y cual es la magnitud del trasfondo de todo aquello que sale a la luz. Muchas veces las personas me decían que algo era como era por lo que veían; creo que pensaban que no había mucho más detrás y por eso mismo, se sorprendían de igual forma cuando descubrían algo nuevo o simplemente algo que estaba pero que era de extrañar debido a su comprensión de los hechos.
 Para mí es extremadamente llamativo como entendiste todo a la perfección. Como captaste que las influencias de toda una vida hicieron causa y efecto en la forma, y que esa forma es quizás un tanto peculiar. Y estaba precisamente un tanto (demasiado) contenta de que seas vos quien decía esas cosas. En cierta forma, ese tipo de transparencia cobra visibilidad cuando (por así decir) se decide a aparecer en un determinado momento; y por causas que uno incluso muchas veces desconoce, ante cierta personalidad que mágicamente genera la situación extraordinaria en la que la fórmula para que se den las cosas se dé (algo que me ha intrigado siempre). Sin embargo, también depende del otro recibir lo que se da o no, claro.

 Estábamos parados en ese lugar, yo escuchaba atentamente tus palabras. 
 Simplemente no podía evitar pensar que todo lo que estabas diciendo, y todo lo que sos respecto a todo esto que acabo de decir, te hacen (para mí) mi fabuloso complemento.





lunes, 4 de febrero de 2013

Entender, comprender.

Entiendo que no entiendo, y eso me hace sentir una leve 'adrenalina' sobre el qué vendrá y el riesgo de ganar o perderlo todo en unos instantes, que es también bastante agradable y al mismo tiempo inquietante. Entiendo que no entiendo nada, y eso me provoca placer al mismo tiempo que indagan en lo más profundo de mi ser preguntas y a veces respuestas sobre qué es lo que estoy buscando y qué es lo que puedo terminar por encontrar. Entiendo que entiendo quizás un poco, y eso me reconforta en cuanto veo tu mirada y siento que es lo único que importa ya que ofrece sinceridad y amor, esté dirigido a mí o simplemente sea del amor que es amor para todos y aquél que sólo poseen ese tipo de personas, grupo al cual creo realmente perteneces. Entiendo que no se bien que pensar cuando pienso y siento mucho al mismo tiempo, y eso es lo que genera esta sensación imperante de angustia rebasada de tanto en tanto por la repentina felicidad de simplemente sentir eso la mayor parte del tiempo, mientras cinco minutos al día me los tomo para pensar en que no entiendo nada... Entiendo que todo lo que digo es contradictorio, y eso es lo que me hace sentir perpleja ante semejante situación de indecisión  cuando siempre pensé que todo esto lo tenía bien resuelto. Entiendo que me cuesta entender, y a la vez me cuesta hacerlo porque me cuesta preguntar o muchas veces simplemente hablar. Entiendo que también no importa, porque aunque me gaste repensando situaciones durante mucho tiempo, eso es simplemente ínfimo comparado con todo lo demás que pasa y está pasando. Entiendo que aunque a mi estas cosas no me pasaran tan seguido como descubro (quizás) que a vos, la relación de las cosas va más allá de la cantidad, el tiempo y el espacio. Entiendo que no entiendo nada, y a la vez entiendo un poco o mucho creo. Entiendo que la contradicción siempre fue uno de mis mayores problemas en este sentido, y por eso mismo simplemente necesitaba decirlo de alguna forma. 

Entiendo que te quiero y que no importa lo demás, mientras entiendo que entiendo mucho aunque no entienda nada. 



domingo, 5 de agosto de 2012

Flores.

Es rara la situación de elegir flores para ese momento. Extrañamente divertido, en cierto punto. Pensé que jamás me sentiría nuevamente así, pero cada aniversario o cada vez que visitamos ese lugar, me siento igual. Es como si fuera ayer, el día en que las cosas cambiaron; el día en que perdieron dos muchachos adolescentes algo de lo que más querían de una forma más que cruel. Estábamos sentadas en la vereda, pensando. Hasta que una persona nos dio plata para que compráramos algunas flores. Por razones que desconozco fueron los veinte minutos más extraños y alegres de todas esas semanas posteriores. Reíamos, pensando en que color de flores escoger. Margaritas, dije yo. Rosas, decía ella; pero ambas coincidíamos en que lo más importante era el color. Fue justamente hoy, cuando todos esos recuerdos volvieron a mi mente más acentuados que siempre, y resurgieron de la nada esos sentimientos de alegría triste (oxímoron). Es como si fuera ayer, aquel día en que juntábamos flores y creímos haber armado el ramo más raro de la velada, y que de manera singular pensábamos que nos representaba. Era precisamente el que más llamaba la atención sobre ese objeto de madera. Estábamos un tanto felices por ello, a pesar de lo que estaba pasando. Sonreíamos, mientras el ramo era tapado por lo que suelen usar para cubrir esas cosas en este país. No era como en las películas, pensé. El ramo se habrá desintegrado por la naturaleza misma, sin embargo es extraño como recuerdo cada una de sus flores y colores. Cada aniversario de lo que luego me pasó a mi, trato de armar un ramo tan extraño como ese, y lo llevo con una pequeña sonrisa a ese lugar, dejándolo solo mientras me alejo, pero esta vez no cubierto. Es simplemente encontrar un poquito de felicidad, en donde pensás que quizás ya no queda nada más que tierra.