- Era uno de esos días en los que pensaba que sería tan sólo una noche más. Caminaba sola, hacia ese lugar en donde solíamos encontrarnos los amigos todos los sábados, quizás un viernes, quizás un jueves también. Entré, miré en todas direcciones, pero no encontré a nadie. Decidí subir las escaleras para ver si desde lo alto lograba divisar alguna cabellera suntuosa, pero no hubo caso. De repente, volteo para observar algo, y ahí estabas. Observábamos aquella banda de versiones lentas, no era quizás para un día como ese pero de igual forma combinaba perfectamente con el resto de la situación. La noche seguía e interiormente seguía reafirmándome que sería casualmente una noche como las demás. Entretenida y con anécdotas sí, pero una noche parecida a otras de todas formas. Fue entonces cuando de la nada tu boca suelta esas palabras que pensé que no podía llegar a escuchar. Decías y repetías una y otra vez cosas que eran para mí bastante asombrosas y a la vez halagadoras en cierto sentido. Era extraño como lograste captar la esencia como ninguna otra persona lo había hecho en años. Hasta incluso pensé que nunca nadie llegaría a entender; a veces es difícil para muchos comprender que es lo que hay detrás de la simpleza y cual es la magnitud del trasfondo de todo aquello que sale a la luz. Muchas veces las personas me decían que algo era como era por lo que veían; creo que pensaban que no había mucho más detrás y por eso mismo, se sorprendían de igual forma cuando descubrían algo nuevo o simplemente algo que estaba pero que era de extrañar debido a su comprensión de los hechos.
Para mí es extremadamente llamativo como entendiste todo a la perfección. Como captaste que las influencias de toda una vida hicieron causa y efecto en la forma, y que esa forma es quizás un tanto peculiar. Y estaba precisamente un tanto (demasiado) contenta de que seas vos quien decía esas cosas. En cierta forma, ese tipo de transparencia cobra visibilidad cuando (por así decir) se decide a aparecer en un determinado momento; y por causas que uno incluso muchas veces desconoce, ante cierta personalidad que mágicamente genera la situación extraordinaria en la que la fórmula para que se den las cosas se dé (algo que me ha intrigado siempre). Sin embargo, también depende del otro recibir lo que se da o no, claro.
Estábamos parados en ese lugar, yo escuchaba atentamente tus palabras.
Simplemente no podía evitar pensar que todo lo que estabas diciendo, y todo lo que sos respecto a todo esto que acabo de decir, te hacen (para mí) mi fabuloso complemento.
Entiendo que no entiendo, y eso me hace sentir una leve 'adrenalina' sobre el qué vendrá y el riesgo de ganar o perderlo todo en unos instantes, que es también bastante agradable y al mismo tiempo inquietante. Entiendo que no entiendo nada, y eso me provoca placer al mismo tiempo que indagan en lo más profundo de mi ser preguntas y a veces respuestas sobre qué es lo que estoy buscando y qué es lo que puedo terminar por encontrar. Entiendo que entiendo quizás un poco, y eso me reconforta en cuanto veo tu mirada y siento que es lo único que importa ya que ofrece sinceridad y amor, esté dirigido a mí o simplemente sea del amor que es amor para todos y aquél que sólo poseen ese tipo de personas, grupo al cual creo realmente perteneces. Entiendo que no se bien que pensar cuando pienso y siento mucho al mismo tiempo, y eso es lo que genera esta sensación imperante de angustia rebasada de tanto en tanto por la repentina felicidad de simplemente sentir eso la mayor parte del tiempo, mientras cinco minutos al día me los tomo para pensar en que no entiendo nada... Entiendo que todo lo que digo es contradictorio, y eso es lo que me hace sentir perpleja ante semejante situación de indecisión cuando siempre pensé que todo esto lo tenía bien resuelto. Entiendo que me cuesta entender, y a la vez me cuesta hacerlo porque me cuesta preguntar o muchas veces simplemente hablar. Entiendo que también no importa, porque aunque me gaste repensando situaciones durante mucho tiempo, eso es simplemente ínfimo comparado con todo lo demás que pasa y está pasando. Entiendo que aunque a mi estas cosas no me pasaran tan seguido como descubro (quizás) que a vos, la relación de las cosas va más allá de la cantidad, el tiempo y el espacio. Entiendo que no entiendo nada, y a la vez entiendo un poco o mucho creo. Entiendo que la contradicción siempre fue uno de mis mayores problemas en este sentido, y por eso mismo simplemente necesitaba decirlo de alguna forma.
Entiendo que te quiero y que no importa lo demás, mientras entiendo que entiendo mucho aunque no entienda nada.