Hoy precisamente fue cuando me dí cuenta de que no tengo mucha constancia para escribir luego de que los acontencimientos pasados cuyos sentimientos añorados, pasados, sentidos, resusitados, matados, curados y vueltos pegar con consentimiento propio y alegre de que la vida no es sólo eso, sino estar mucho mejor; pasaran y me dejaran estar hoy en dónde estoy.
Aclarando esto... Dónde estoy ?
Estoy en un lugar mejor, me respondo.
Veo todo con tantos otros colores, OH SI, el sol brilla cada amancer.
Es tan maravilloso comprender que ese gran misterio que a veces no te dejaba dormir, era tan simple. La simplones en persona me diría.
Es tan alegre saber que hay mucho más, más allá de donde veo. Es tan risible comprender que, como dijo un video emocionante aquella vez del recuerdo en el teatro, "si la vida te da razones para llorar, demostrale que hay un millón más de razones para sonreir". Y como partidaria de las buenas cosas, creo que si siembras cosas buenas, eso cosecharás.
Me reconforto, en cierta forma, sabiendo que los que sembraron maldad cosecharán eso en algún momento... Y a pesar de que muchos me digan dudantes: Será así ?, yo creo conformemente que ESO es lo que vale la pena sentir.
Cosas como la venganza, el odio o el rencor tendrían que ser desterrados de la tierra... Pero no siempre se puede. Vivimos acaso en un "world of hate" ? Somos TAN POCOS los que pensamos que hasta en el momento más simple hay felicidad ? Los que no queremos cambiar a la familia ? Los que vemos que todo puede ser un poco mejor dentro de lo que es, en cierto punto, lo peor ?
A veces me siento una ilusa hablando así, pero... Realmente es lo que pienso.
Pienso en que es posible ver el sol brillar en cada día nublado.
Claramente, viviendo así se vive mejor en lo que a mi respecta. Ahora, es cuando llegamos a otro punto crucial en la vida de cada persona... Hay que estar atentos ? SI , LO HAY QUE. Soy de responderme de esa forma siempre; como cuando decimos con viejos amigos: "Tenemos que juntarnos", y yo repito varias veces: "Tenemos que!".
A veces a los pro-felicidad (como vine diciendo) la gente se les rie en la cara. He visto a buena gente llorar por otras malas, y ME HE visto llorar por eso mismo también. AHÍ es cuando todo entra en conflicto. La personalidad personal me habla y me dice: Debemos cambiar ? Pero... si cambiamos, acaso no estaría ganando lo malo ? El punto de dañar al otro es... DAÑAR y si por ello una persona buena se convierte en mala lo malo sería el triunfador. Obvio, no hay que dejar que te pisoteen, y eso es algo que se aprende durante la vida. A veces me veo desde afuera y digo: Porqué rayos no hice algo antes?!?!?! pero bueno, fue lo que aprendí y no me arrepiento de nada de ello. Ahora, es entonces, cuando me veo de otra forma... sisi, APRENDÍ ! y festejemos por ello, porque hemos aprendido que SÍ se puede sobrevivir, que sí se puede ser quien es y que lo que la gente diga que somos no importa mientras estemos seguros de que SER es lo importante sin preocuparse de pormenores, porque eso es lo que son PORMENORES !
"Whatever people say i am, that.s what i.m not! "
Ahí me vi, hablando como si fuera mi autolibro de autoayuda, JAJAJA
Me río de mi misma porque SE que escribir esto me sacó un par de sonrisas,
y evitó que estuviera sentada en el sillón viendo la tele, lo cual hubiera sido tiempo más malgastado que este en el que escribí al final, luego de varios ratos de meditarlo frente al computador, en el que aporté algo, por más de que alguien lo lea o nadie lo haga.
(Y desde ahora, cada cosa que tenga ganas de decir será dicha, y en este caso escrita.)
Como quién dijo: "Apagá la tele" VENÍ.
lunes, 28 de septiembre de 2009
sábado, 13 de junio de 2009
Plantado.
Esta es la historia de un hombre solitario que finalmente decidió, luego de varios años de meditar el asunto, ir a comer a su restaurant favorito en la ciudad. Lo hizo solo, pues nadie solía acompañarlo nunca. No se si será por su caracter dominante o su forma de vestir... Ni siquiera en primavera solía sonrreir.
- Mesa para uno - pidió al recepcionista;
- Pase por aquí - le respondió.
Sentóse en una mesa muy bonita. Tenía largos manteles de diferentes tamaños y colores que convinaban de par en par; una silla forrada con las más finas sedas y una bajilla digna de un rey. Para su sorpresa, al ser la mesa de uno, estaba ubicada en lugar muy estratégico. Tenía, pues a su vista, todo el restaurant. Quedó impresionado, además, al ver que en el lugar que generalmente correspondería al dos de la "mesa para dos" había una planta. Una especie de palmera pequeña ocupaba ese lugar, largas hojas pero finas en la cima del tronco del pequeño árbol. Luego de haber observado detenidamente a la planta, elegió algo de la carta.
Mientras el mozo le traía diferentes aperitivos para comenzar a deleitar, éste señor comenzó a observar detenidamente el lugar. A un costado, una pareja cenaba riendo entre bocado y bocado. Al otro, una pareja de ansianos comiendo tranquilamente. Enfrente suyo, una familia compuesta por un ñiño y una ñiña, y sus padres. Sólo, no tuvo mejor idea que comenzar, nuevamente, a observar la planta.
- Parece tener unos cuantos años... - Dedució tratando de contar a vista los anillos de una rama rota.
- Te podrías llamar... Joselí! - exclamó a la planta en voz alta y luego, al ver que los demás clientes lo miraban extrañado, fingió haber estornudado para evitar el momento incómodo.
Pues así comienza la historia, del señor solitario y Joselí la planta.
Todos los miercoles el solitario señor pedía su mesa especial sentado frente a Joselí.
- Joselí , como has estado ? Te riegan bien aquí? - preguntaba a la planta.
Joselí , inmovil como toda planta, posaba sobre su linda maseta. El señor, mirandola fijamente sonrreía y le contaba sus cosas en todo momento. Sería raro que la planta le respondiera, pero he oído que las plantas saben escuchar. Es así como pasaron los meses, y éste señor y Joselí se convirtieron en grandes confidentes. Rara vez, algún mozo novato lo miraba impresionado; pero a continuación los demás le explicaban que el señor venía cada miercoles a comer y a ver a la planta.
Tantos fueron los días que este señor comío junto a Joselí que finalmente un día ella respondió. Algunos, pensarán que esto es de locos, pero pasó. Joselí aconsejó al señor sobre varias cosas. Actitudes que debía cambiar, cosas que debía hacer.
Tal vez la soledad era algo que él había elegido, pero también algo que decidió cambiar. No se si será cosa de un mundo mágico o cosa de la realidad. Pero estar sólo es una decidión que algunos suelen tomar, y algunos, como este señor... Deciden cambiar. No nos hace falta un Joselí para aprender que es necesario contar con los demás, como ellos cuentan con nosotros. No es necesario un Joselí para lograr valorar a los que tenemos... Es necesario creer, amar, tener esperanza y saber que aunque estemos solos... Siempre hay alguien, aunque sea desde el más allá.
-
Creo que aunque la vida nos haga colgados, o torpes, nunca debemos desaprovechar la oportunidad de tener amigos y una familia que nos haga companía en los momentos más difíciles. El trabajo y las diferentes obligaciones nos alejan cada vez más de las pequeñas cosas que pueden hacernos felices.
La felicidad no está en conseguir cada vez más dinero y bienes... Sino en aquellas pequeñas reuniones y amores (ya sean familia, amigos y demás) que nos acompañan en el día a día a pesar de que no lo notemos.
- Mesa para uno - pidió al recepcionista;
- Pase por aquí - le respondió.
Sentóse en una mesa muy bonita. Tenía largos manteles de diferentes tamaños y colores que convinaban de par en par; una silla forrada con las más finas sedas y una bajilla digna de un rey. Para su sorpresa, al ser la mesa de uno, estaba ubicada en lugar muy estratégico. Tenía, pues a su vista, todo el restaurant. Quedó impresionado, además, al ver que en el lugar que generalmente correspondería al dos de la "mesa para dos" había una planta. Una especie de palmera pequeña ocupaba ese lugar, largas hojas pero finas en la cima del tronco del pequeño árbol. Luego de haber observado detenidamente a la planta, elegió algo de la carta.
Mientras el mozo le traía diferentes aperitivos para comenzar a deleitar, éste señor comenzó a observar detenidamente el lugar. A un costado, una pareja cenaba riendo entre bocado y bocado. Al otro, una pareja de ansianos comiendo tranquilamente. Enfrente suyo, una familia compuesta por un ñiño y una ñiña, y sus padres. Sólo, no tuvo mejor idea que comenzar, nuevamente, a observar la planta.
- Parece tener unos cuantos años... - Dedució tratando de contar a vista los anillos de una rama rota.
- Te podrías llamar... Joselí! - exclamó a la planta en voz alta y luego, al ver que los demás clientes lo miraban extrañado, fingió haber estornudado para evitar el momento incómodo.
Pues así comienza la historia, del señor solitario y Joselí la planta.
Todos los miercoles el solitario señor pedía su mesa especial sentado frente a Joselí.
- Joselí , como has estado ? Te riegan bien aquí? - preguntaba a la planta.
Joselí , inmovil como toda planta, posaba sobre su linda maseta. El señor, mirandola fijamente sonrreía y le contaba sus cosas en todo momento. Sería raro que la planta le respondiera, pero he oído que las plantas saben escuchar. Es así como pasaron los meses, y éste señor y Joselí se convirtieron en grandes confidentes. Rara vez, algún mozo novato lo miraba impresionado; pero a continuación los demás le explicaban que el señor venía cada miercoles a comer y a ver a la planta.
Tantos fueron los días que este señor comío junto a Joselí que finalmente un día ella respondió. Algunos, pensarán que esto es de locos, pero pasó. Joselí aconsejó al señor sobre varias cosas. Actitudes que debía cambiar, cosas que debía hacer.
Tal vez la soledad era algo que él había elegido, pero también algo que decidió cambiar. No se si será cosa de un mundo mágico o cosa de la realidad. Pero estar sólo es una decidión que algunos suelen tomar, y algunos, como este señor... Deciden cambiar. No nos hace falta un Joselí para aprender que es necesario contar con los demás, como ellos cuentan con nosotros. No es necesario un Joselí para lograr valorar a los que tenemos... Es necesario creer, amar, tener esperanza y saber que aunque estemos solos... Siempre hay alguien, aunque sea desde el más allá.
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Creo que aunque la vida nos haga colgados, o torpes, nunca debemos desaprovechar la oportunidad de tener amigos y una familia que nos haga companía en los momentos más difíciles. El trabajo y las diferentes obligaciones nos alejan cada vez más de las pequeñas cosas que pueden hacernos felices.
La felicidad no está en conseguir cada vez más dinero y bienes... Sino en aquellas pequeñas reuniones y amores (ya sean familia, amigos y demás) que nos acompañan en el día a día a pesar de que no lo notemos.
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