¿Por qué? y ¿Para qué? Preguntas que a diario motivan el andar de muchos. Pero simplemente es ser, y mediante el ser del ser, ser feliz. Ahí es donde me la complico.
Bastante penoso es dudar sobre lo que creo poder hacer, cuando toda la vida pensé que estaba destinado a ello. ¿Acaso es tan complicado que llegué a dudar de lo que podía ser? Sí. Y aún entendiéndolo sigo haciéndolo, lo que es posiblemente peor.
Luego medito un largo rato sobre las posibilidades existentes. Una tras otra se presentan en mi mente. ¿He descubierto finalmente los motivos necesarios para explicar aquello que me aqueja? Creo, por ciertos momentos que sí, por otros no.
Acá viene lo peor: ¿Son los que consideraba motivos de aliento, ahora re-definidos, los mismos miedos? Puede ser - me digo - tratando de reconfortarme.
_
Pensé, lo cual me pareció gracioso, que finalmente conocí la extraña malegría de la que habla él. Puedo armar perfectamente la descripción de ese bello momento en que en el apogeo de la felicidad danzante se haya interiormente esa pequeña tristeza, que algunas veces sale a la luz. Es risible para mí (pues casi todo lo es en cierta forma), y a la vez extraño. Agradable totalmente, y a la vez perturbador. Tendré que empezar a pensar en cómo cambiar la situación. Reflexiono, y creo que puedo. Y todo vuelve otra vez a su lugar.
1 comentario:
Me alegra tu regreso! Yo ando medio perdido del blog, pero me voy a tomar un rato para leer todo.
Besos.
Publicar un comentario